Calle Real, 61, 23400 Úbeda, Jaén

Santa María de los Reales Alcáceres Ss. XIII-XIX

En este mismo lugar estaba la mezquita mayor de la ciudad. Tras la conquista cristiana fue convertida a iglesia mayor, recibiendo este nombre al ser trasladada la imagen de María, venerada por los Trapera y los Aranda, dos sagas de poderosos clanes de judeoconversos antagonistas entre sí y en continua confrontación por la posesión de la fortaleza del Alcázar.El Papa Clemente IV confirmó en 1266 su creación como Colegiata. Sus clérigos fueron en su mayoría judeoconversos. Incluso subsiste un postigo que la comunicaba directamente con la aljama judía. Algunos clérigos ya destacan en sus nombres su pasado, como es el caso del Arcediano Mengo Meri, de mediados del s.XIII.

El obispo Sancho Dávila de Toledo ordenó la construcción de las fachadas y portadas exteriores a principios del s.XVII para equiparar en importancia la imagen de la colegiata a los edificios de la Plaza Vázquez de Molina. Ambas portadas fueron realizadas por el maestro cantero Martín López de Alcaráz, discípulo de Andrés de Vandelvira, trabajando también los alarifes Pedro de Vera y Pedro del Cabo y el escultor Luis de Zayas.

La portada norte es muy vandelviriana, adaptandose al esquema de arco triunfal, con tres pisos. El primero con un arco de medio punto, en cuyas enjutas reposan ángeles con elementos de la Pasión, los clavos y la corona de espinas. En los laterales del arco, se disponen columnas corintias pareadas sobre pedestales y, entre éstas hay sendas hornacinas con San Pedro y San Pablo. El piso central descansa sobre un basamento, emergiendo en el centro el escudo del Obispo Sancho Dávila de Toledo rodeado por la Esperanza y La Fortaleza y, en los laterales, Moisés e Isaías. Sobre el basamento un relieve muestra la Adoración de los Pastores, obra de Luis de Zayas.

En el tercer piso, un gran frontón triangular partido muestra en su interior una hornacina con la imagen de la Virgen rodeada de ángeles y dos jarrones con azucenas. Un medallón con Dios Padre remata la portada. Las espadañas se realizan a finales del s.XIX para sustituir a la vieja torre que aprovechaba el antiguo alminar de la mezquita y estaba muy deteriorada.La portada de la consolada, también tiene forma de arco de triunfo, compuesta por arco de medio punto, flanqueado por columnas corintias sobre pedestales. En las enjutas aparecen la Fe y la Caridad y en sus laterales dos hornacinas con San Juan Bautista y San Sebastián. El cuerpo central lo preside la Virgen con el Niño en el interior de una hornacina rematada por venera. La imagen aparece rodeada por los escudos del Obispo Sancho Dávila de Toledo.

Uno de los elementos más interesantes es el claustro gótico de finales del s.XV, construido sobre el patio de las abluciones de la mezquita.

EL INTERIOREstá compuesto por cinco naves de igual altura separadas mediante arcos apuntados sobre pilares. En los laterales se abren numerosas capillas, casi todas de un Gótico tardío de finales del s.XV y principios del XVI. Santa María se convirtió en el ugar de enterramiento de obispos y de las familias nobiliarias de la ciudad. Los grandes linajes ubedíes compraron aquí sus capillas, algunos tan notorios judeoconversos como el mercader de sedas Juan de Baeza. En la capilla de la Yedra yace otra gran saga judaica, los Quesada y Pacheco, los Cazorla, los Garrote. Los mercaderes compraron el sitio hacia el año 1350 para erigir una capilla dedicada a su gremio, la llamada de la Merced, cuando en la ciudad habría unas mil almas hebreas. Los Narváez Salido y Cueva se hicieron a mediados del s.XV con el altar de la Santa Cruz. En la Capilla de los Canónigos Becerra, su fundador el tesorero se hizo esculpir una talla vestido a modo del gran Levita Aarón, con el pectoral del sumo sacerdote.