Calle Real, 61, 23400 Úbeda, Jaén

Pasendo al atardecer por la dorada Plaza Vázquez de Molina y deslumbrada por los colores que cada tarde tiñen los cielos de Úbeda, me encontré con Cupido el travieso hijo de Venus, ahí estaba revoloteando entre los dioses del Olimpo y tiritando por los copos de nieve que empezaban a caer. Ahí estaba él con sus flechas preparadas, acechando a los incautos mortales que paseaban por allí fotografiando cada instante de esa mágico crepúsculo, quedaba poco para el 14 de febrero , festividad de San Valentín.

Según cuenta la leyenda, Valentin un bondadoso médico romano que vivió en el s. III d.c en la época de Claudio II, se convirtió al cristianismo y se ordenó sacerdote. Desafíaba continuamente a las autoridades romanas casando a los jóvenes soldados, algo totalmente prohibido por el régimen del emperador, ya que se creía que serían mejores soldados si estaban libres de ataduras familiares. Unía en matrimonio a las parejas de enamorados siguiendo el rito cristiano, algo que pagó con su propia vida, al final fue descubierto, encarcelado y decapitado el 14 de febrero en el año aproximado del 270 d.c. De esta forma se convirtió en el mártir de los enamorados, el martirio de San Valentín fue convenientemente utilizado por el papa Gelasio I, a partir del 14 de febrero del 498 d.c se celebraría la festividad cristiana de San Valentín, de esta forma el Papa transformó y cristianizó una fiesta pagana, la Fiesta de Lupercalia.

 

Febrero era el mes de la purificación, se celebraba la fiesta anual de la februa por ser uno de los meses más lluviosos y también se celebraban las Lupercales precisamente el 15 de febrero, la fiesta romana de la Fertilidad , que servía para proteger a los seres humanos de los lobos y para honrar a los dioses de la agricultura Lupercus y Faunus, también para honrar a los fundadores de Roma, Romulus y Remus. Aquí vemos un ejemplo de una fiesta de origen pagano como fue transformada en una festividad cristiana.

 

La Iglesia Católica durante siglos la ha celebrado hasta que en 1969 el papa Pablo VI suprimió la festividad del calendario postconciliar, por la deriva comercial a la que había llegado esa celebración del amor, ya que se transformó en una oportunidad de jugosas ventas para los comerciantes.

En San Valentín año tras año se celebrará el amor y la amistad, y su gran aliado nuestro Cupido seguirá rompiendo los corazones de los mortales, que se acercan a descubrir la resplandeciente ciudad de Úbeda, todos se rendirán ante ella, el mismo Cupido se enamoró de ella y aquí sigue triunfante olvidando a su amada Psique.