Calle Real, 61, 23400 Úbeda, Jaén
El origen de esta casona se remonta a mediados del siglo XIII, tal y como se desprende del estudio de unos modillones y escudos heráldicos en los que se distinguen esculpidos un león, un castillo, flores de lirio -emblema judeo-ubedí-, así como la “tau” que simboliza la muerte o el fin de la vida en la Tierra. Úbeda es una de las ciudades españolas con mayor cantidad de símbolos templarios en sus calles. Tanto el león con una cartela de flores de lirio como los dos leones rampantes son figuras heráldicas comunes a los hijodalgo descendientes de judíos que acompañaron al rey Fernando III durante la conquista de la ciudad en 1233.La casa actual, una fundación del siglo XV de la familia Chirino Narváez descendientes de judíos conversos, conserva cuatros columnas octogonales gótico – mudéjares del siglo XIV pertenecientes a una construcción anterior. La familia fundadora se convirtió al cristianismo en Cuenca, pero esta nueva condición fue cuestionada por la Inquisición hasta el punto de hacer desaparecer todos sus emblemas de esta construcción y requisar todas sus pertenencias y atributos de nobleza.

Esta familia contó con personajes de renombre como don Pedro Almindez Chirino de Narváez y Messía, Caballero de Santiago, quién representa la ambigua personalidad de hombre piadoso y, a la vez, ávido de honores y riqueza. Almindez fundó en la ciudad un hospital para recogimiento de clérigos pobres a mediados del siglo XVI. Además, según escribe G.Torres, este Chirino de Narváez llegó a la región de Jalisco en 1530 y conquistó la ciudad de Tepatitlán de Morelos.
En el patio renacentista, la parte más sorprendente y evocadora de la casa, ha aparecido debajo de capas de cal una Estrella de David. Este espacio presenta ese aire de nostalgia que aporta la arquitectura de otra época cuidadosamente restaurada. El colorido de su aljarfe, la calidez de sus muros, su exuberante y aromática vegetación y la musicalidad del agua ejercen un bálsamo sensorial capaz de conectarnos con la historia y con el arte.El nuevo propietario ha realizado una magnífica restauración de la casa, quitando todos los añadidos que la desvirtuaron y utilizando materiales de época para devolverles su esplendor de antaño. También ha restituido casi todos los escudos, como el de los arcos de la galería superior que fue recuperado al limpiarlo. El emblema más relevante es el de un león sujetando con ambas zarpas la cartela que se compone de cuatro cuarteles, dos de ellos con cinco flores de lis y los otros dos con leones rampantes.

En sus diversas estancias se expone una gran colección de piezas medievales de tradición árabe, judía y cristiana: arcas de novia y restos de artesonados policromados y de lacería, además de puertas renacentistas, piezas de forja, cerámica de Granada, Triana y Úbeda. Por su parte, la bodega se reserva para la colección de objetos etnográficos.

Estamos ante una de las Casas Solares, junto a la de los Granada Venegas, más representativas y autentificadas de aquellos sabios y ricos hebreos que una vez forzados a bautizarse según el rito católico, ocuparon los cargos más relevantes en la Iglesia, la administración, las Órdenes de Caballería y la Nobleza. Su influencia se extendió a los almojarifazgos, la medicina, la farmacopea, las escribanías y las canonjías.