Calle Real, 61, 23400 Úbeda, Jaén

El legado Judío de Úbeda

Parece sorprendente que apenas tengamos datos del pasado hebraico de Úbeda, circunstancia que se da en otras ciudades con gran pasado judío (Granada, Sevilla, Córdoba, Valencia, Ávila, Zaragoza…). Precisamente, las ciudades con más abolengo judaico son las que menos restos arqueológicos y documentación conservan. Por ejemplo, de la Garnata hebrea, que durante siglos constituyó toda una medina en torno al palacio de los Negrela, no quedó ni una sola piedra con los emblemas judíos. Y es que los Negrela fueron una estirpe de principes y grandes sacerdotes de Judah y su Alcázar dio origen a la Alhambra. Serían los mismos judeo conversos, ya hechos canónigos, obispos y cardenales, quienes se esmeraron en borrar toda huella de la apostasía de sus antecesores.

El ejemplo de Granada nos vale para Úbeda, dominada por hebreos hasta fines del s.XV y después por sus descendientes judeoconversos. Debido a especiales circunstancias, los antiguos barrios judíos no sufrieron la vorágine constructiva de otras zonas lo que ha supuesto la preservación de sus primitivos emblemas hebraicos en las quicialeras de las portadas judías, unos elementos que emergieron tras una exhaustiva limpieza. De manera que podemos asegurar que Úbeda muestra hoy día más piedras quicialeras de portadas con genuinos símbolos judío, como la estrella de David (Magen David) que todas las demás ciudades peninsulares juntas.

Ningún investigador de los siglos XIV al XIX ha tratado el pasado judaico local.  Solo en las últimas décadas los estudios de José A. Almagro recuperan las huellas judías de Úbeda. A través de “Úbeda en Sefarad” y nuerosos artículos este medievalista desvela este impresionante legado, cuya contribución fue clave para el desarrollo de la ciudad.

Barrios Judíos

Úbeda tenía tres barrios judíos y se creé que hasta cinco sinagogas.

El primer barrio, al que se accede por el portillo de Sato Cristo junto al torreón homónimo, conserva integro el trazado zigzagueante judeo-arábico. Allí nos encontramos con la Casa de las estrellas hebreas (S. XIII) con portada adintelada en cuyas quicialeras aparecen estrellas de doce puntas formadas por dos estrellas de David giradas y superpuestas. Su simbología remite a los doce hijos de Jacob, las doce tribus de Israel y los doce signos zodiacales. Como éstas se pueden ver en muchos códices hebreos. Incluso el museo arqueológico local las muestra en el arco judío más antiguo de la ciudad procedente de una sinagoga del s. XIII.

Continuando por la zigzagueante callejuela encontramos con la Casa de la Cruz y la Estrella s. XIV-XV, nos indica que perteneció a uno de los numerosos converso que habitaron esta ciudad de las tres culturas. La Estrella o Magen David se ve a través de las capas de cal. La Cruz tiene los escaloncillos del calvario en Jerusalén. Hace unos años se apreciaban unas pequeñas protuberancias en la cruz (como unas llamas) remitiéndonos a las cruces de los penitenciados por el Santo Oficio.

El segundo estaba entorno a la parroquia de Santo Tomás. Allí, en la gradeta de Santo Tomás, se conservan dos casas judías del s. XIII  con sendas estrellas de David. Una de ellas es la Casa de Samuel, almojarife de Alfonso X.

La judería del Alcázar era la más importante. A ella se accedía por una puerta –Bab Yahud – con arco almohade protegida en su época por dos torreones, que comunicaba el barrio judio más notable de toda la ciudad con la medina del Alcázar. En el callejón de Santa María se ubicaron diversos edificios importantes para la cultura hebraica: la “Sinagoga de Salomón” documentada en un manuscrito del s. XIV, la casa del rabino, la panadería y la carnicería kosher. Además, se mantienen en pie otras construcciones como la casa  decorada con las estrellas de David o aquella cuya  portada moldurada representaba la pureza de la mujer hebrea a través del cáliz y la flor del lirio.
En definitiva, todo esto refleja la importancia de la judería de Úbeda, una de las mayores juderías hispanas durante los siglos XII y XIII, que tuvo un gran peso económico y cultural en la vida local.